Publicado en Opinión

Reflexión

Esto de la maternidad me está descubriendo un mundo nuevo, con millones de cosas que nunca me había planteado y que hacen que cambie mi mentalidad respecto a muchas temas.

Una de las cosas más importantes que he descubierto es el poco respeto que tenemos hacia los niños: respeto a sus tiempos, a su desarrollo, a su forma de ver el mundo y relacionarse con él…

Vivimos en un mundo demasiado acelerado y competitivo, y con demasiados estímulos; queremos que nuestros hijos sean los más listos, los más guapos, los mejores en todo y además queremos que lo hagan todo antes que los demás: andar, hablar, comer… Y creo (es mi opinión personal), que no solo les estamos forzando sino que, con ello, nos perdemos muchos momentos con ellos, grandes y pequeños, porque tan importante es que caminen como todo el proceso que han tenido que hacer para llegar ahí.

Hemos perdido la capacidad de disfrutar de las cosas pequeñas. Estamos tan obsesionados con la meta, que no nos damos cuenta del camino. Y lo peor es que arrastramos a nuestros hijos con nosotros; siempre con prisa por llegar a todas partes y sin apenas tiempo para ellos.

Y no es culpa nuestra; está claro que las condiciones laborales no permiten una mejor conciliación, pero nos estamos perdiendo los mejores años de sus vidas y me da mucha pena que no seamos capaces de verlo con más perspectiva, de cambiar nuestras prioridades, de tomarnos unos minutos (o unas horas) para disfrutar con nuestros hijos de las cosas más insignificantes.

Desde luego, esta es solo mi opinión y no pretendo ofender a nadie ni crear polémica. Solo quería compartir con vosotros este pensamiento, aunque no tenga nada ver con la temática del blog, o quizás sí, ya que la artesanía nos obliga a tomarnos las cosas con más calma y a tener otro contacto con el mundo.

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Retomando el blog

He tenido el blog muy, muy, muy, muy abandonado; incluso me da vergüenza el mínimo caso que le he hecho y volver por aquí.
Pero he decidido darme otra oportunidad y, aunque en este momento de mi vida tengo menos tiempo que nunca y me cuesta llegar al final del día, también tengo muchas ganas de empezar a hacer cosas bonitas de nuevo.
Y para darme un empujón y animarme un poco más, le he dado un cambio de imagen al blog, a ver si os gusta.
Espero que nos veamos más a menudo por aquí.
De momento, os deseo un feliz día de San Pedro Regalado a todos los de Valladolid.

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